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Rocha se va con licencia y escoltas: las preguntas incómodas en Sinaloa

  • Leonardo García
  • 4 may
  • 2 Min. de lectura

En México puedes dejar temporalmente el cargo en medio de una tormenta política, señalamientos y presión internacional… y aun así salir acompañado por un equipo de seguridad federal. Nada dice “todo está bajo control” como abandonar la gubernatura y recibir protección extra.

Rocha Moya solicitó licencia luego de las acusaciones en su contra
Rocha Moya solicitó licencia luego de las acusaciones en su contra

Tras la licencia solicitada por Rubén Rocha Moya, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, confirmó que el gobernador con licencia permanece en Sinaloa y cuenta con escoltas asignados por recomendación del gobierno federal.


La explicación oficial fue casi tranquilizadora: no existe información de amenazas concretas en su contra. Lo cual, inevitablemente, deja una pregunta flotando en el aire.

Si no hay amenazas identificadas, ¿por qué asignarle seguridad especial?


No fue una solicitud de Rocha, aclararon. Fue una “recomendación”. Una cortesía institucional, al parecer.


Porque claro, nada genera más confianza pública que ver al exgobernador salir del cargo rodeado de protección mientras el discurso oficial insiste en que no pasa nada extraordinario.


Gobierno federal cierra filas

Durante una reunión del Gabinete de Seguridad en Culiacán, García Harfuch aseguró que el gobierno federal mantendrá respaldo total a la administración interina encabezada por Yeraldine Bonilla.


Harfuch en conferencia explicando que Rocha sigue en Sinaloa
Harfuch en conferencia explicando que Rocha sigue en Sinaloa

“No nos vamos a retirar”, dijo el funcionario, acompañado por autoridades militares y federales.


También se informó que en Sinaloa operan más de 13 mil elementos de seguridad, con miles de vehículos y decenas de aeronaves. Un despliegue que haría pensar que el estado enfrenta algo más complejo que simples “retos de gobernabilidad”.


Pero todo está bien. O al menos suficientemente bien como para necesitar miles de militares.


La gran duda: ¿protección preventiva o cálculo político?

La decisión de proteger a Rocha inevitablemente ha despertado especulación pública, especialmente en medio del creciente ruido sobre investigaciones y presiones desde Estados Unidos.


En redes y círculos políticos ya circula una pregunta con tono de thriller diplomático: ¿el gobierno teme algún movimiento externo contra Rocha?


No hay evidencia pública de que Estados Unidos planee actuar contra él, y sugerirlo como hecho sería brincar varios capítulos del guión. Pero el contexto ha alimentado comparaciones y suspicacias sobre hasta qué punto ciertos personajes políticos podrían convertirse en piezas incómodas dentro del tablero bilateral.


Más funcionarios bajo presión

Mientras tanto, otras figuras de Sinaloa siguen bajo escrutinio:

  • Juan de Dios Gámez pidió licencia temporal

  • Enrique Inzunza Cázares descartó dejar su cargo y negó acusaciones

  • Dámaso Castro Saavedra continúa en funciones


La escena política en Sinaloa parece una versión institucional de “sálvese quien pueda”, pero con ruedas de prensa y lenguaje administrativo.


Un cierre difícil de ignorar

El mensaje del gobierno federal es que hay gobernabilidad, coordinación y estrategia.

El mensaje visual, en cambio, es otro: gobernador con licencia, escoltas, despliegue militar masivo y una administración interina intentando transmitir calma en medio del incendio.

Y ahí está la contradicción central.


Si todo es rutina institucional, parece una rutina bastante blindada.

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