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La 4T le falló al Mundial y al país

  • María José Hdz.
  • 10 jun
  • 4 min de lectura

México, y particularmente la Ciudad de México, vive uno de los momentos de mayor tensión política y social de los últimos años a unas horas de la inauguración de la Copa Mundial de Futbol 2026. Mientras millones de aficionados se preparan para celebrar el partido inaugural entre México y Sudáfrica en el Estadio Ciudad de México, la capital del país se encuentra rodeada de bloqueos, plantones, amenazas de movilizaciones, protestas sociales y operativos de seguridad que reflejan una realidad muy distinta a la imagen de estabilidad y éxito que el gobierno federal pretendía proyectar ante el mundo.


La presidenta replicando a Hugo Sánchez en la mañanera
La presidenta replicando a Hugo Sánchez en la mañanera

La situación resulta especialmente llamativa porque el Mundial debía convertirse en la gran vitrina internacional de la llamada Cuarta Transformación. Durante años, Morena prometió gobernabilidad, justicia social y solución a los conflictos históricos del país. Sin embargo, conforme se acerca el silbatazo inicial, las calles muestran un escenario completamente distinto: maestros de la CNTE bloqueando vialidades estratégicas, colectivos de desaparecidos preparando movilizaciones, grupos feministas y antimundialistas convocando protestas, organizaciones sociales exigiendo respeto a comunidades locales, manifestaciones en solidaridad con Palestina y hasta amenazas de utilizar las protestas como herramienta de presión en disputas relacionadas con los palcos del estadio.


La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación se ha convertido en el principal dolor de cabeza para las autoridades. Miles de maestros bloquearon la Calzada de Tlalpan, una de las principales rutas de acceso al estadio mundialista, con la intención de acercarse al inmueble apenas 48 horas antes de la inauguración. Durante los últimos días han realizado marchas, bloqueos y plantones que han complicado la movilidad de la capital, además de protagonizar acciones simbólicas como el derribo de figuras alusivas a la Copa del Mundo instaladas sobre Paseo de la Reforma.

Sheinbaum no tiene el control de lo que pasa con sus gobernantes
Sheinbaum no tiene el control de lo que pasa con sus gobernantes

Lejos de mostrar control absoluto de la situación, el gobierno ha reaccionado con mensajes contradictorios. Por un lado, la presidenta Claudia Sheinbaum insiste en que el Mundial está garantizado y acusa que existe una “provocación” para proyectar una imagen negativa del país. Por otro, su propia administración mantiene operativos especiales, blinda instalaciones estratégicas y reconoce riesgos suficientes como para evaluar incluso la cancelación del Fan Fest principal en el Zócalo capitalino.


La incertidumbre alcanzó uno de los eventos que pretendían ser emblema de la fiesta mundialista. Aunque el gobierno mantiene como opción la transmisión masiva del partido inaugural en la Plaza de la Constitución, la propia presidenta admitió que el evento podría trasladarse a alguna de las 18 sedes alternas preparadas por el Gobierno de la Ciudad de México si las condiciones no resultan adecuadas. Resulta difícil presumir normalidad cuando la sede principal de las celebraciones permanece bajo evaluación a menos de 24 horas del arranque del torneo.


Las preocupaciones tampoco se limitan a la zona del estadio. El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México emitió alertas para pasajeros ante posibles bloqueos de la CNTE en las inmediaciones de las terminales 1 y 2. Las autoridades desplegaron elementos de la Guardia Nacional, policías capitalinos y personal naval, además de restringir el acceso a personas sin pase de abordar. La medida evidencia el temor de que las movilizaciones afecten una de las infraestructuras más importantes del país justo cuando miles de visitantes nacionales y extranjeros comienzan a llegar para el Mundial.


Como si el panorama no fuera suficientemente complejo, la Secretaría de Seguridad Ciudadana reportó al menos 22 movilizaciones programadas para este miércoles en distintos puntos de la capital. Varias de ellas tienen relación directa con el Mundial o culminarán cerca del Estadio Ciudad de México. Entre los convocantes aparecen colectivos de familiares de desaparecidos, agrupaciones antimundialistas, organizaciones de activismo urbano y diversos grupos sociales que buscan aprovechar la atención internacional para visibilizar sus demandas.


La tensión también alcanzó los tribunales. Un juez federal resolvió a favor de la FIFA en el conflicto con propietarios de palcos y plateas, suspendiendo medidas que les permitían ingresar vehículos, alimentos y bebidas durante la Copa del Mundo. La decisión provocó nuevas inconformidades y amenazas de movilización por parte de representantes de los afectados, quienes incluso mencionaron la posibilidad de buscar respaldo de grupos de protesta para manifestarse durante la inauguración.


El problema de fondo va más allá de un partido de futbol. Lo que se observa en la capital es la acumulación de conflictos que durante años fueron minimizados, pospuestos o utilizados políticamente por quienes hoy gobiernan. La CNTE fue aliada cuando servía para desgastar gobiernos anteriores; los colectivos de desaparecidos siguen sin respuestas satisfactorias; las organizaciones sociales continúan reclamando atención; y los problemas de movilidad y gobernabilidad aparecen precisamente cuando el país intenta mostrarse ante el planeta como una potencia organizadora.


Paradójicamente, la oposición tampoco parece capaz de capitalizar el momento. A pesar de que el caos urbano, las contradicciones gubernamentales y el evidente desgaste de la administración morenista aparecen prácticamente en bandeja de plata, los partidos opositores permanecen desarticulados, sin narrativa común y sin capacidad para convertir el descontento ciudadano en una alternativa política creíble.

Oposición a medio gas sin saber qué hacer realmente
Oposición a medio gas sin saber qué hacer realmente

A un día de que el mundo entero vuelva sus ojos hacia México, la imagen que proyecta la Ciudad de México no es la de una nación unida celebrando el deporte, sino la de un gobierno que prometió resolver las causas de la inconformidad social y terminó inaugurando un Mundial rodeado de plantones, bloqueos, vallas de seguridad y conflictos sin resolver. La fiesta probablemente se llevará a cabo. El problema es que, detrás de los reflectores y las ceremonias, quedará expuesta una realidad que la propaganda oficial ya no puede ocultar con la misma facilidad.


Lo decimos en el título y lo volvemos a decir: La 4T le falló al Mundial y al país.


La

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